El nacimiento de la ciudad de Málaga

La ciudad de Málaga, capital de la provincia homónima en el sur de la Comunidad Autónoma de Andalucía, tiene una historia fascinante para contar.

Fundada con el nombre de ‘Malaka’ por los Fenicios provenientes de la ciudad de Tiro en el año 770 antes de nuestra era, Málaga es una de las ciudades más antiguas del mundo. Su nombre proviene de la palabra fenicia para ‘sal’, debido a que en su importante puerto se salaba la pesca.

Después del periodo fenicio, la ciudad pasó a ser territorio cartaginés, hasta que eventualmente fue ganada por el Imperio Romano, formando parte de la provincia de Hispania Ulterior. En ese periodo continuó siendo uno de los puertos y centros comerciales más importantes del mundo mediterráneo. Roma incluso le dio estatus de ciudad confederada, regida por un código especial, la denominada ‘Lex Flavia Malacitana’.

Aun hoy se pueden observar varios restos arqueológicos que dan testimonio de su intensa actividad durante la Edad Antigua, entre los cuales se destaca un gran teatro romano.

Decadencia romana y Edad Media

A medida que la presencia de Roma fue debilitándose en la península, comenzaron a llegar oleadas de invasiones germánicas a la región, que pasó por las manos de Vándalos, Visigodos e incluso formó parte de Bizancio, hasta quedar bajo dominio Árabe en el siglo VIII.

Durante el reinado de las sucesivas dinastías árabes, que duró hasta finales del siglo XV, la ciudad vivió una expansión económica y cultural sin precedentes. En una de sus juderías nació y vivió, por ejemplo, el eminente filósofo hebreo Solomon Ibn Gabirol.

Málaga estaba regida por los Nazaríes cuando cayó finalmente antes los ejércitos cristianos durante la Reconquista, siendo una de las últimas ciudades de la península en rendirse ante la Corona de Castilla. Los Reyes Católicos no tuvieron piedad y convirtieron a los más de 15 mil supervivientes de la ciudad en esclavos.

La ciudad y su zona de influencia continuó siendo uno de los grandes centros económicos de la España medieval, y lo continúa siendo hasta nuestros días.